El pasado martes, 1 de agosto, entró en vigor el Real Decreto Ley que regula el nuevo Canon Digital aprobado en julio por el Consejo de Ministros y que supone, entre otras modificaciones, que los teléfonos móviles con capacidad para reproducir videos y sonidos estarán gravados con 1,1 euros.

Además, es importante resaltar que aumenta 3,15 euros el precio de las tabletas; 5,45 euros los reproductores de sonido o vídeo; y 6,45 euros los reproductores no integrados. ¿Más modificaciones? También sufren un aumento las impresoras, de entre los 4,5 y los 5,25 euros; las grabadoras de discos y los discos compactos.

¿Y quién soporta la subida? Pues volvemos nuevamente al sistema anterior, por el que los fabricantes y distribuidores pagan un canon de las ventas de los equipos, pero introduce como novedad la Ley la posibilidad de reembolso para un uso exclusivamente profesional o para su exportación o entrega a los países de la Comunidad Europea. Quedan también exceptuados del pago las entidades del sector público o las personas jurídicas o físicas que puedan justificar su uso profesional.