En estos días, muchos de vosotros habréis oído hablar del Roaming, pero ¿en qué consiste exactamente y cuáles son las novedades al respecto? El Roaming es la cuantía que tu compañía te cobra de más por realizar llamadas, enviar mensajes o utilizar Internet fuera de tu país de origen, habitualmente un coste mayor que las tarifas a llamadas nacionales.

Desde el 15 de junio, la Unión Europea ha puesto fin a este sobrecoste por lo que ya, desde cualquier país de la Unión Europea, puedes utilizar tu teléfono móvil sin añadir ningún coste. Hablamos de Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Lituania, Letonia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rumanía y Suecia a los que se unen Islandia, Liechestein y Noruega.

Desde hace diez años, Bruselas ha estado estudiando esta propuesta acordando finalmente un intercambio de las tarifas mayoristas que se cobran entre países. Hasta ahora se pagaba este sobrecoste porque las operadoras se cobraban entre sí un precio mayorista que se repercutía en el cliente. Aunque desde Bruselas el año pasado ya se limitó el precio de esto.

La normativa incluye una salvedad y es que si los operadores detectan irregularidades en el "uso razonable" del móvil fuera de tu país podrán aplicar recargos una vez informado el cliente. Por tanto, no se puede, por ejemplo, ir a otro país con una tarifa más baja y contratar allí tu línea. Esta normativa está pensada para los viajeros ocasionales. Para determinar esto, tu operadora podrá analizar el uso que has hecho en los últimos cuatro meses para determinar dónde has utilizado el móvil. Si lo has hecho más fuera de tu país que dentro, la compañía podrá ponerse en contacto contigo y aplicarte algún recargo.